Con este blog se pretende tener un contacto sincero con Dios y los hermanos. Daros puntos de reflexión, oración e información. Un vehículo humilde de extensión de nuestra fe, a la vez que un modo de conocernos mejor y acercar nuestras parroquias a vuestros hogares, a vuestra vida. Este blog interparroquial está abierto a todos vosotros, con el único fin de crecer en el seguimiento de Jesús.

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Jueves Santo: Institución de la Eucaristía, Día del Amor Fraterno

El Jueves Santo es el gran día del amor, el gran día del amor de Cristo a los hombres. Del culto a la eucaristía, que es el centro de vida y salud del alma auténticamente cristiana. El Jueves Santo es el día del Amor Fraterno. Ese amor que es el que hace de la caridad un estilo de vida y ayuda al que sufre. El amor que nos lleva a la paz, de la que tan necesitada está la humanidad. Es el día en el que de una manera especial se nos recuerda cuál es la tarea primordial e inexcusable del cristiano: Amar. Es el día para sentirnos especialmente unidos a ese Dios que “es amor” (1 Jn 4,8) y que se ha hecho cercano en aquel que insistió una y otra vez que en eso “conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros” (Jn 13,35) dejando patente el mensaje en el gesto de lavar los pies a sus discípulos: “¿Entendéis lo que os he hecho? … Yo os he dado ejemplo para que vosotros hagáis lo mismo”. El Jueves Santo es tiempo de Cuaresma hasta la hora nona, es decir, toda la mañana hasta las tres de la tarde. A partir de ahí comienza el Triduo Pascual, que durará desde la tarde del Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección. El Jueves Santo posee tres grandes mensajes para los cristianos. Es el día del amor fraterno, que se hace patente en el signo del lavatorio de pies, con el que Cristo quiso expresar la actitud servicial hacia los hermanos. También es el día de la Institución de la Eucaristía. El jueves Santo se recuerda el día en que Jesús cenó la Pascua con sus apóstoles, siguiendo la tradición judía. Es decir, se sirvió un cordero puro y del año, y su sangre se roció en la puerta del escenario de la Última Cena, en señal de purificación. La celebración pascual que hizo Jesús con sus discípulos culmina la Pascua antigua y da origen a otra fiesta de liberación más radical y perfecta. Ahora el paso de Dios se realiza por medio de Jesucristo. Ya no se sacrifican corderos, porque el nuevo sacrificio verdadero es el de Jesucristo que cumplió la voluntad de Dios amando profundamente a los hombres. Por último, es el día de la Institución del Orden Sacerdotal como misterio de servicio solidario a los demás. Sin sacerdote no hay Eucaristía, ya que el mismo Jesús actuó como sacerdote para convertir el pan en su cuerpo y el vino en su sangre. Jesús quiso que un pastor guiase a su rebaño, a su Iglesia, que cuidara de los suyos, los apacentara, es decir, les diera de comer pasto (Palabra de Dios y la eucaristía), les nutriese con todo lo que necesitaran para perseverar la fe.


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